25 de septiembre de 2026
Dos semanas, dos empresas, la pila entera
La semana pasada Huawei dijo que quería ser «la tierra negra» donde crece la IA china. Esta semana Alibaba ha contestado con su propio suelo, y no con un modelo: con un chip, veinte gigavatios de centros de datos y unas gafas.
El despacho entero, con las fuentes chinas atadas una a una, está en Desde China. Aquí va mi lectura.
Alibaba no presentó un modelo. Presentó un suelo
En su conferencia anual, del 22 al 24 en Hangzhou, Alibaba puso tres cosas sobre la mesa. Veinte gigavatios de centros de datos para 2032. Qwen4 ya entrenando, sobre una arquitectura nueva. Y un chip propio de entrenamiento e inferencia que, según ellos, triplica el rendimiento del anterior y es el más potente de fabricación china, a la venta en el primer trimestre de 2027 y con clústeres de hasta medio millón de tarjetas.
Y para rematar, hardware de consumo: gafas, auriculares y una grabadora para la oficina, a la venta el 13 de octubre. Es decir: el chip que entrena el modelo, el centro de datos que lo aloja, el modelo, y la cara del usuario donde se usa.
Lo que en Occidente hacen NVIDIA, un hiperescalador y un laboratorio por separado, en China lo ha intentado una sola empresa dos veces en dos semanas. Huawei desde el silicio, Alibaba desde la nube. Esa es la noticia, y no el número de parámetros de nadie.
Y entonces llegó la cifra
El mismo lunes, Rhodium Group publicó un informe sobre siete desarrolladores chinos de IA con el dato que llevaba meses faltando: entre los siete ingresan unos 10.700 millones de dólares anualizados. OpenAI y Anthropic juntas pasan de 100.000. La décima parte.
Al lado, la otra cifra. En todo 2025 estas empresas captaron unos 9.000 millones de yuanes; en los ocho primeros meses de 2026, 179.000 millones. Veinte veces más. Y la inversión china en infraestructura de IA llegará este año a unos 139.000 millones de dólares, más del doble que el anterior.
Si alguien me pregunta si eso es una burbuja, mi respuesta es la misma que hace dos semanas y sigue sin caber en un titular: la industria no lo es, pero una industria que no es una burbuja puede tener dentro excesos puntuales brutales. Lo que dice Rhodium no es «esto revienta». Dice que hay una apuesta, y que la apuesta es que todo ese dinero se convierta en ingresos antes de que se acabe la paciencia de quien lo puso.
Un detalle que me parece más revelador que los titulares: los márgenes brutos. DeepSeek rondaba el 45 % en julio, frente al 65 % de Anthropic. Se puede servir muy barato y crecer muchísimo, y aun así estar dejándote el margen en el camino.
Lo que me llevo
Hay una pieza pequeña de estas dos semanas que casi nadie ha contado y que a mí me parece la más seria de todas. El Tribunal Supremo Popular publicó a principios de mes su primera opinión judicial sobre litigios con inteligencia artificial, vinculante para todos los tribunales del país: veinticuatro puntos sobre deepfakes, voces clonadas, discriminación algorítmica de precios, responsabilidad del proveedor y del usuario, conducción autónoma y datos de entrenamiento.
Júntalo con el marco de seguridad de la semana anterior y sale esto: reglas escritas arriba y criterio para fallar abajo, en quince días. Mientras tanto, en Europa y en Estados Unidos seguimos discutiendo si regular.
Se puede pensar que el calendario de chips es optimista. Se puede pensar que las valoraciones no aguantan. Lo que ya no se puede es mirar solo los modelos, porque los modelos son la parte de arriba de una cosa mucho más grande que se está montando entera, y deprisa.
El despacho completo, con cada cifra en su fuente original, está en Desde China. Sale cada viernes.
Publicado por Roberto Mickel · Etiquetas: China, IA, Alibaba, Huawei