23 de octubre de 2026
Lo que no se puede vetar es un precio
Esta semana la IA china ha bajado de precio y ha subido de rango. De precio, porque en tres días DeepSeek y MiniMax han sacado dos modelos «Flash» que hacen más trabajo con menos tokens, y porque DeepSeek ha regalado el motor con el que sirve su propia API. De rango, porque el Comité Central y el Consejo de Estado han firmado un documento que pone la IA en el centro de toda la política industrial, y el ministerio ha puesto las cifras encima de la mesa.
El despacho entero, con cada fuente china atada una a una, está en Desde China. Aquí va mi lectura.
DeepSeek regala el motor y cobra medio céntimo por búsqueda
Cuatro movimientos en una semana, y conviene verlos juntos. El 17 de octubre DeepSeek cambió el modelo que sirve en web, app y API por V4.1-Flash: mejor en código y en tareas de agente, y a la vez con respuestas más cortas y menos tiempo de ejecución. El mismo día abrió dos herramientas para que un agente busque en la web y lea una página, a cinco yuanes por cada mil llamadas con éxito —medio céntimo la consulta, y las que fallan no se cobran—, gratis hasta el 1 de noviembre.
Y el 20 liberó DeepInfer, el motor de inferencia con el que sirve su propia API. Lo pongo en negrita porque es la pieza que importa: no es un modelo más, es la fontanería con la que se sirve un modelo a escala, y la han puesto en abierto para que corra tanto en tarjetas NVIDIA como en los Ascend de Huawei. Que el chip chino aparezca ahí, de igual a igual con el americano y el mismo día que se publica, no es un detalle de ingeniería: es media noticia.
La otra media llegó el mismo 20, al otro lado del Pacífico. El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ordenó a las agencias civiles federales dejar de comprar y retirar los productos de DeepSeek, de sus filiales y de cualquier tercero construido sobre su tecnología, con sesenta días para pedir excepciones. Y la propia prensa americana duda de que esa tercera categoría se pueda hacer cumplir: los pesos son abiertos y hay miles de derivados.
Los «Flash»: la ventaja no es el techo, es el suelo
Si solo mira uno los rankings de «qué modelo es el más listo del mundo», se pierde lo que de verdad está pasando. El 20 de octubre MiniMax reconoció que el modelo anónimo que había arrasado en OpenRouter durante la Semana Dorada era suyo, y lo presentó como M3.1 Flash: primer modelo chino que pasa de un cierto listón en una de las pruebas más duras de agentes, y sobre todo un yuan por millón de tokens de entrada y cuatro de salida, un setenta por ciento más barato de usar que su hermano mayor, a más de doscientos tokens por segundo.
DeepSeek V4.1 Flash y M3.1 Flash no compiten por ser el modelo más capaz del planeta: compiten por hacer el trabajo de uno grande al precio de uno pequeño. Esa frontera —coste por unidad de trabajo útil— es donde China está ganando, y donde las cuotas de uso que se ven en abierto dicen que ya ha ganado. El récord de inteligencia lo tiene otro; la factura la gana esto.
Pekín convierte la IA en política industrial
El 21 de octubre, el documento. La Oficina General del Comité Central y la del Consejo de Estado firmaron un dictamen sobre fusionar la innovación científica con la industrial, y la frase sobre IA es una orden: desplegar plenamente la acción «IA+» para que la inteligencia artificial empodere a todos los sectores. Pide ensayar una supervisión en sandbox para lo nuevo, abre fondos públicos a las empresas privadas y manda abrir los grandes centros de datos nacionales. Lo que no hace, y conviene subrayarlo, es pedir una ley de IA: habla de «mejorar leyes y reglamentos», no de un reglamento al estilo europeo.
Dos días antes, las cifras. El MIIT dio el tamaño: la industria central de IA superó en 2025 los 1,2 billones de yuanes, con más de 6.600 empresas. Y en humanoides, el dato que lo resume todo: más de 40.000 unidades fabricadas en el primer semestre, con previsión de pasar de 100.000 en el año, y un fondo estatal de 60.000 millones detrás.
Cuando el papel que firma el Comité Central deja de tratar la IA como un sector y empieza a tratarla como el mecanismo de todos los demás, lo que viene después son subvenciones, estándares y planes provinciales. Las cifras del ministerio son solo el punto de partida.
Y el robot que ya no sale a cuenta alquilar
El mismo día del dictamen, Unitree enseñó un humanoide de seguridad que deforma la puerta de un coche de una patada y cae desde cuatro metros dando una voltereta. Titular fácil. Pero la noticia de verdad estaba al lado, en el precio: hace un año, alquilar un robot de estos costaba hasta 30.000 yuanes al día; hoy un Unitree G1 básico se alquila por menos de 2.000, y un perro robot por menos de 500. El propio folleto de salida a bolsa de la empresa reconoce que algunos de sus humanoides han pasado de unos 600.000 yuanes en 2023 a 166.400.
Son la misma noticia vista desde los dos lados. Cuarenta mil robots en seis meses y un alquiler que ya no se amortiza quieren decir lo mismo: la capacidad industrial va muy por delante de la demanda que paga, y el precio lo está ajustando a martillazos. El mercado de alquiler crece —la previsión pasa de los diez mil millones de yuanes este año—; lo que se hunde es el margen del que compró caro.
Lo que me llevo
Dos semanas seguidas con la misma forma, y esta semana se ve limpísima. El Estado escribe el documento marco y las empresas se dedican a bajar el precio de la unidad de trabajo. DeepSeek regala el motor y cobra medio céntimo por búsqueda; MiniMax cobra un yuan por millón de tokens; Unitree fabrica tantos robots que ya no renta alquilarlos.
Es una estrategia de volumen, y el dictamen del día 21 es su permiso por escrito. Por eso el veto de Estados Unidos, el mismo día, se queda corto por su propia naturaleza: lo que Washington puede vetar es un proveedor; lo que no puede vetar es un precio.
El despacho completo, con cada cifra en su fuente original, está en Desde China. Sale cada viernes.
Publicado por Roberto Mickel · Etiquetas: China, IA, DeepSeek, Robótica